12 de marzo, día mundial del Glaucoma

¿Qué es el glaucoma?
Es una enfermedad que daña el nervio de forma progresiva e irreversible. Generalmente se produce cuando se acumula fluido en la parte delantera del ojo, y este exceso, aumenta la presión en el globo ocular dañando el nervio.
El glaucoma es la causa principal de ceguera en personas mayores de 60 años, y sería evitable en la mayoría de casos, si se detectase a tiempo.

 

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Tipos de glaucoma

Existen dos tipos principales de glaucoma.

1. Glaucoma crónico de ángulo abierto

Es el glaucoma más común. Se produce gradualmente, cuando el ojo no drena el fluido como debería, produciendo un aumento de la presión intraocular y desencadenando un daño en el nervio óptico. Este tipo de glaucoma no es doloroso y no produce alteraciones visuales al principio.

Algunas personas pueden tener nervios ópticos sensibles, esto significa que su riesgo de padecer glaucoma es mayor, sin necesitar una tensión intraocular elevada. Es importante realizarse exámenes oculares frecuentes para detectar indicios tempranos.

2. Glaucoma de ángulo cerrado

Este tipo se produce cuando el iris está muy cerca del ángulo de drenaje del ojo y este puede llegar a bloquear el ángulo de drenaje, como un tapón. Cuando esto sucede, la presión ocular aumenta rápidamente produciendo un ataque agudo. Si esto ocurre, es una emergencia ocular y debe acudir a urgencias de inmediato; de lo contrario, puede quedarse ciego.

Estos son los signos de un ataque agudo de glaucoma de ángulo cerrado:

  • La visión se vuelve borrosa de repente
  • Tiene dolor intenso en el ojo
  • Tiene dolor de cabeza
  • Tiene dolor de estómago (náuseas)
  • Vomita
  • Ve anillos o aureolas de color alrededor de las luces

Muchas personas con glaucoma de ángulo cerrado lo desarrollan lentamente. A esto se le denomina glaucoma de ángulo cerrado crónico. Al principio no se presentan síntomas, por lo que no saben que lo tienen hasta que el daño es grave o sufren un ataque.
El glaucoma de ángulo cerrado puede causar ceguera si no se trata de inmediato.
¿Existe tratamiento?
La gran mayoría de los glaucomas se asocian a una tensión ocular elevada y el tratamiento consiste en reducirla.
Podemos emplear medicamentos en forma de colirios, de diferentes clases. Su acción dura unas horas, por lo que es esencial ser constante en la aplicación de las gotas. Cuando esto no es suficiente hay que recurrir a otras opciones como la aplicación de láser, o diferentes técnicas quirúrgicas. Cada caso es diferente y el enfoque debe ser individualizado.

¿Cómo puedo prevenir el daño del glaucoma?
Es fundamental el diagnóstico precoz para prevenir el daño irreversible que produce el glaucoma. Por eso recomendamos hacer exploraciones de fondo de ojo rutinarias cada 2 años, sobretodo, a partir de los 40 años, cuando aumenta el riesgo.

Los factores de riesgo que aconsejan revisiones más frecuentes son:

  • Tener antecedentes familiares de glaucoma
  • Padecer miopía magna, >6 dioptrías
  • La raza negra
  • Padecer diabetes
  • Someterse a tratamientos generales con corticoides
  • En algunos casos: traumatismos, cirugía o enfermedades inflamatorias intraoculares

Cuando el glaucoma ya ha avanzado, ¿existen ayudas visuales?
Uno de los problemas que desencadena el glaucoma es la pérdida de campo visual periférico de forma progresiva e irreversible. Cuando esta pérdida es relevante la mejor solución, además de una perfecta graduación de lejos, es realizar un programa de rehabilitación visual para aprender a hacer barridos con la mirada y aprovechar al máximo el campo visual sano.
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La visión del color y el contraste también suelen verse alterados, por lo que los filtros ópticos selectivos son una buena solución para mejorar estos síntomas.

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Cuando la patología está en fases muy avanzadas puede afectar a la visión central, produciendo una pérdida casi total de visión. En estos casos serían necesarios sistemas de aumentos como las lupas, microscopios o tele-lupas para ver de lejos o de cerca.

En cualquier caso, será necesario un entrenamiento o rehabilitación visual para adaptarnos a nuestra nueva forma de visión y potenciarla al máximo.