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¿Sabías que 1 de cada 4 niños padece problemas visuales que afectan a su rendimiento académico?

Según datos del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas (CGCOO) un 25% de los niños en edad escolar padece defectos visuales como miopía, ojo vago o hipermetropía. Detectar a tiempo estas carencias resulta muy importante a la hora de evitar posibles fracasos académicos. 

Patologías como el ojo vago o ambliope, por ejemplo, que provocan una agudeza visual menor en los niños, incluso con gafas, deben ser diagnosticadas a la más temprana edad, puesto que a partir de los siete años su recuperación es más lenta y menos probable. Familiares y profesores tienen un papel fundamental para detectar estos posibles problemas visuales en los niños. 

Estos son algunos de los síntomas que nos pueden indicar una deficiencia visual en los más pequeños y a los que debemos prestar atención:

  • Acercamiento excesivo a libros y pantallas
  • Distracción continuada
  • Baja comprensión visual
  • Fatiga ante los estímulos visuales
  • Mala escritura
  • Visión borrosa
  • Malas posiciones (tortículis) al leer o hacer los deberes

Muchas pueden ser las causas de un trastorno del aprendizaje; sin embargo, algunas de ellos pueden prevenirse. “Algunos trastornos del aprendizaje llevan asociados problemas de visión, por lo que siempre que un niño tenga dificultades con sus tareas escolares la primera estrategia es buscar las causas que las producen” apuntan desde el CGCOO. Para ello es indispensable contar con la participación de padres, maestros, psicólogos, y, también, ópticos-optometristas. 

En estas semanas de vuelta al colegio, y en especial en este curso tan difícil, un examen visual completo por parte de profesionales puede resultar de gran utilidad para conseguir que la visión de todos los niños sea perfecta.